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Tratamientos de fertilidad en 'mujeres NO infértiles'
Conceptos básicos al utilizar esperma de donante para logar el embarazo. Para tener en cuenta antes de comenzar.
Conceptos básicos importantes:
La mujer que no está expuesta a la posibilidad de embarazo (no tiene pareja, está en pareja con otra mujer o su pareja masculina no tiene espermatozoides) NO debe ser considerada infértil.
La situación es muy diferente cuando una mujer está intentando el embarazo desde hace más de 1 año con un hombre supuestamente fértil y no se ha embarazado aún. En este caso la mujer o la pareja SÍ es considerada infértil o subfértil.
Las dos situaciones mencionadas arriba no son comparables. Sin embargo, es habitual que la evaluación y el tratamiento de la mujer NO infértil (que requiere esperma de donante) se aborden de manera idéntica, aunque equivocadamente a mi entender, al de la mujer infértil.
A continuación, y con el fin de ilustrar, enumero algunos datos que considero importantes para tener en cuenta a la hora de encarar el embarazo con esperma de donante:
1. Histerosalpingografía: “radiografía de trompas” Este estudio no es necesario en la mayoría de las pacientes NO infértiles, así como en cualquier otra mujer que va a buscar el embarazo con su pareja masculina y consulta para asesoramiento preconcepcional antes de comenzar. Sin embargo, es frecuentemente considerado un requisito indispensable para brindar cobertura (obras sociales y prepagas) ya que la paciente es tratada como infértil. La histerosalpingografía es un procedimiento molesto (a veces muy doloroso) y se acompaña de algunos falsos positivos: el estudio arroja dudas y la paciente es normal. En el caso de antecedentes quirúrgicos (raspajes, peritonitis) o de haber utilizado un DIU sí es aconsejable realizarla inicialmente, así como también en aquellas pacientes NO infértiles que han intentado varias inseminaciones sin éxito.
2. Estimulación de la ovulación: no es necesaria en la mayoría de las pacientes que quieren embarazarse con esperma de donante ya que no aumenta la tasa de embarazo pero sí la de embarazos múltiples (cuestión que no debe ser tomada a la ligera por los riesgos que conlleva para la paciente, el embarazo y los recién nacidos y supone un gasto en medicamentos para estimular la ovulación). Esto está descripto en diferentes trabajos internacionales (décadas de experiencia en miles de pacientes) que han sido publicados en revistas de la mayor calidad científica: se estaría estimulando la ovulación a mujeres que NO son infértiles, sometiéndolas al riesgo de embarazo múltiple. Sin perjuicio por lo antedicho, algunas mujeres no ovulan espontáneamente y en ese caso es imprescindible estimularles la ovulación (con cautela) para evitar una respuesta ovárica exagerada. Esto está en sintonía con la postura mundial de evitar los embarazos múltiples, lo que se advierte en los programas de fertilización in vitro (sobretodo europeos) en los cuales se transfiere un solo embrión (SET, por sus siglas en inglés).
3. Tipo de inseminación: La inseminación de cualquier tipo puede ser efectiva para este tratamiento: intrauterina o intracervical (inclusive, en ocasiones, la inseminación casera que practican algunas mujeres). En las parejas infértiles (mujer con pareja masculina con espermatozoides) la situación es muy diferente, y se aconsejan inseminaciones intrauterinas con estímulo ovulatorio.
4. Posibilidad de embarazo: la inseminación artificial con semen de donante ofrece una posibilidad aproximada del 15% por intento (varía según la edad), lo cual significa que es altamente probable que una paciente deba realizar varias inseminaciones para lograr el embarazo. Se considera que, naturalmente, una mujer ‘fértil’ debería lograr el embarazo dentro del primer año de exposición (aunque la mayoría lo logra dentro de los primeros seis meses de comenzar a buscarlo), por lo que es imposible cambiar la naturaleza o realidad biológica con las inseminaciones. ¡No es más rápido con este tratamiento! Hay que aceptar, también, que al utilizar espermatozoides criopreservados de donante la tasa de embarazos es algo inferior que con espermatozoides frescos (recién eyaculados), los que ya no se utilizan por el riesgo de transmisión sexual de algunas enfermedades infectocontagiosas.
5. ¿Y la fertilización in vitro? (FIV): Esta ofrece una posibilidad mayor de embarazo en un solo intento (50% aproximadamente, y también varía con la edad) pero la chance de embarazo múltiple no es un dato menor, a menos que se transfiera un solo blastocisto (embrión de día 5). El costo de una FIV es mucho mayor que el de varias inseminaciones, las cuales son realizadas de manera ambulatoria en el consultorio y de manera indolora. Sin embargo, en mujeres que no disponen de mucho tiempo biológico para intentar con varias inseminaciones (mayor edad o baja reserva ovárica) o viven lejos del lugar del tratamiento, la conducta a seguir puede incluir realizar una FIV más precozmente.
6. ¿Cuándo recurrir a una fertilización in vitro, entonces?: En caso de obstrucción tubaria bilateral, cuando varios intentos de inseminación artificial han sido infructuosos, cuando la paciente no puede esperar mucho tiempo por su edad o reserva ovárica, cuando debe trasladarse una gran distancia para el tratamiento o, simplemente, por preferencia.
7. Evaluación de la reserva ovárica: Existen algunos estudios que evalúan la reserva ovárica (conteo ecográfico de folículos antrales, hormona antiMulleriana, FSH/estradiol, test del clomifeno). Sin embargo, sólo realizando las inseminaciones (o FIV) la paciente puede poner a prueba su fertilidad. Ningún test puede determinar, por sí solo, la fertilidad de una mujer de manera fehaciente. Si el deseo es lograr el embarazo con óvulos propios, el consejo es intentarlo.
Conclusiones:
Recordar estos principios básicos ayuda a la paciente a mantener su expectativa alta (cuando son necesarias varias inseminaciones para obtener el embarazo) y a no desanimarse tempranamente en el tratamiento.
Esta breve reseña intenta resumir la experiencia internacional y la propia, luego de haber acumulado una gran casuística después de más de 30 años realizando tratamientos con esperma de donante de manera personal en mujeres NO infértiles.